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Tras la Guerra Civil Española (1936-1939), se puso en marcha el Plan Nacional de Repoblaciones Forestales para recuperar zonas dañadas y aumentar los recursos de madera y otras materias primas. Desde 1939 se plantaron en la provincia de Huelva, especialmente en zonas próximas a Doñana, unos 45 millones de pinos piñoneros y 15 millones de eucaliptos, ocupando una superficie aproximada de 31.000 hectáreas.

Durante el franquismo se impulsó el aprovechamiento de estas tierras mediante grandes repoblaciones forestales. Los eucaliptos plantados procedían principalmente de Australia y Tasmania, y su madera fue utilizada durante décadas para fabricar pasta de papel en la fábrica de ENCE de San Juan del Puerto. Además, el eucalipto tiene otros usos, como la obtención de aceites y esencias, goma, miel y polen, así como aplicaciones en medicina y cosmética.

Los pinos se utilizaron para obtener madera y piñones, además de resina. De esta materia prima se obtienen productos como la brea y el aguarrás, empleados en la fabricación de ceras, gomas, pinturas, tintas, disolventes, perfumes, productos de limpieza y otros artículos industriales.

El Patrimonio Forestal del Estado impulsó la repoblación de pinos y eucaliptos, generando empleo para miles de jornaleros que llegaron desde distintos lugares junto a sus familias. Estos trabajadores se instalaron en diversos poblados forestales creados en el entorno de Doñana, especialmente en los términos municipales de Almonte y Moguer. Dichos poblados tenían su iglesia, escuela, bar, barracones… y fueron Mazagón, Bodegones, Cabezudos, El Corchuelo, Abalario, Villarejo, Acebuche, Alamillo, La Mediana, El Villar… En algunos de ellos han parado y pernoctado varias de las Hermandades que hacen el camino del Rocío para estar junto a la Patrona de Almonte, por ejemplo las Hermandades de Huelva y de Emigrantes.

Los habitantes de dichos poblados estuvieron viviendo en ellos desde 1940 hasta la década de los años 80. Durante este periodo hubo un cambio en la plantación de árboles, por lo que dejaron de plantar eucaliptos y sembraron alcornoques, sabinas, enebros… Dejaron de plantar eucaliptos porque se dieron cuenta que este árbol es una especie invasora exótica y consume mucha agua del subsuelo, son “vampiros hídricos, aunque proporcionan mucha madera. 

Los 2 poblados que están mejor conservados son: Cabezudos y El Poblado Forestal de Mazagón, ya que los demás poblados están muy mal conservados o no existen en la actualidad. Ver: https://www.youtube.com/watch?v=xdk6EIGEILQ&t=34s

– POBLADO DE CABEZUDOS (ALMONTE): allí llegaron a vivir mas de 300 personas y crecieron dos generaciones. Este asentamiento fue el corazón y núcleo de otros poblados más pequeños que hay en los alrededores, todos impulsados por el Plan Nacional de Repoblaciones Forestales. Tenía su iglesia, colegio, consultorio médico, tienda, casas de los trabajadores y de sus familias, etc. Se construyó una gran depuradora que conectaba las distintas aldeas cercanas para asegurar el agua y se proporcionó suministro eléctrico. Cabezudos «se creó para sembrar eucalipto» pero esto fue devastador. 

Los historiadores cuentan que en ese poblado pernoctaron la reina Sofía y las infantas cuando visitaron El Rocío. Hoy en día está abandonado. En la actualidad se encuentra vallado y no hay acceso autorizado a él.

– POBLADO FORESTAL DE MAZAGÓN: patrimonio cultural y etnológico de Huelva. Fue inaugurado en 1954, aunque desde los 40 ya había personas que lo habitaban. El motivo del asentamientos se debe a la declaración en 1940 del litoral onubense como «Comarca de Interés Forestal». Esta actividad tenía como objetivo repoblar de vegetación la zona baldía y seca. Se necesitó mucha mano de obra y por ello aumentó el censo de 1945.

Tanto fue el tiempo y los trabajadores necesarios que el poblado se convirtió en asentamiento permanente. En el año 1954 se inaugura situándose en su emplazamiento actual, donde se celebra la romería de Mazagón.